La defensa de la ESI ante el avance de la Educación Emocional
El Ataque a la Educación Sexual Integral
Parte de la llamada “batalla cultural” del gobierno de ultraderecha de Milei es atacar la ESI, la perspectiva de género e incluso las identidades de género, difundiendo falsamente que se está adoctrinando a las niñeces y adolescencias. Lo mismo sostiene e impulsa el gobierno de derecha del PRO en CABA, que invita a denunciar docentes por trabajar con estudiantes la ESI y sus derechos como sujetxs en tanto niñas, niños y adolescentes.
La Ley de ESI tiene ya 19 años y hoy su aplicación efectiva sigue dependiendo de la buena voluntad de las/lxs docentes que la llevamos a cabo. Esto considerando que la implementación efectiva de la ESI requiere de recursos que son sistemáticamente disminuidos y hasta negados: se reducen a una gran precarización las contrataciones de referentes de escuelas, no se realizan las necesarias capacitaciones en servicio para todes, disminuye el ofrecimiento de formación en postítulos y diplomaturas, que por ser insuficientes se quedan sin cupos rápidamente en las pocas opciones que hay. En este sentido, constantemente los postítulos de ESI se ven amenazados en su apertura e incluso este año se cerró el postítulo de Escuela de Maestros, así como se retrasó el inicio del postítulo del ISP “Dr. Joaquín V. González”, que junto a otros postítulos tuvieron que dar una pelea para lograr la apertura y que se respete el presupuesto asignado, aunque no todos lxs docentes de postítulos han comenzado a cobrar e incluso no tienen garantías de continuidad laboral.
La trampa de la educación socioemocional
La trampa de la “educación emocional” es apuntar a contribuir a la formación de subjetividades adaptadas pasivamente para ser lxs nuevxs trabajadorxs precarizadxs que se adecúen fácilmente a la incertidumbre del mercado de trabajo que promete ser cada década peor.
En esta comisión queremos poner en debate la perspectiva que vienen trabajando todos los gobiernos en nuestro país, respecto a lo que nosotrxs llamamos vínculos saludables en el ámbito escolar y lo que ellos llaman Bienestar Socioemocional Escolar o Educación Emocional (EE). Las leyes aprobadas en algunas provincias (Corrientes, Chaco, Jujuy, Misiones y CABA) y la presentación de un proyecto de ley a nivel nacional tienen un común denominador: la aplicación de la educación emocional a través de la función docente, haciendo hincapié en la formación y la responsabilidad de lxs mismxs. Siendo estxs consideradxs vehículos de la implementación del paradigma y agentes de la Pedagogía Emocional (PE). En realidad, está relacionado a la implementación de las Habilidades Socioemocionales (HSE), la PE y la inteligencia emocional, las mismas se presentan de forma engañosa desde el abordaje positivo y en realidad viene de la mano del coaching empresarial y el Mindfulness que pretende traccionar nuevamente el lenguaje empresarial y el condicionamiento conductual aplicado a los procesos escolares, tal como antaño fueron implantados los términos de calidad y competencias, ahora se trata de la “gestión” de las emociones (para el control, no para la expresión), pretendiendo esconder los aspectos socioeconómicos estructurales y las profundas desigualdades que afectan a estudiantes y familias. Y esto va de la mano de un enfoque fuertemente individualista y voluntarista, intentando modificar actitudes en lxs sujetxs y pareciera volverse un mecanismo de “apuntalamiento del yo”. Se invisibilizan las problemáticas psicosociales, colectivas y las desigualdades en el acceso a los servicios de salud, así como las condiciones laborales precarias de las familias de las/los estudiantes y por supuesto también las de lxs docentes. A su vez, recae sobre las y los docentes regulada por las capacitaciones brindadas por los gobiernos correspondientes e incluso organizaciones privadas. En este sentido, se produce entre lxs docentes una sensación de impotencia por no poder resolver situaciones de conflictos y a la vez surge una contradicción, que es la de modificar las emociones del propix trabajadxr de la educación, obligandx a ser sumisx, mediadxr, receptivx y buscar soluciones en soledad.
Este enfoque invisibiliza que es el propio sistema capitalista y patriarcal, el que genera el malestar psíquico y social, y que la salida no es individual ni cuestión de voluntad, sino que la transformación tiene que ser realizada desde la organización colectiva.
En CABA, a fines del año pasado se votó en la Legislatura de la Ciudad una Ley de “Abordaje integral y promoción del Bienestar Escolar” (conocida como Ley de Educación Socioemocional) y fue aprobada por todo el arco político menos por lxs legisladorxs de Izquierda. En un contexto de crisis social, donde más del 60% de las infancias pasan hambre y se encuentran bajo la línea de la pobreza, esta ley no destina ni garantiza ningún recurso para asegurar ningún «bienestar escolar» efectivo. No implica erogación para nutrir de equipos interdisciplinarios con especialistas para abordar las problemáticas sociales, de salud integral y mental que afectan a muchos niñxs y adolescentes, ni garantiza una alimentación adecuada, ni proporciona dispositivos de apoyo para las infancias que sufren violencia o abusos, ni garantiza articulación con los efectores de salud a quienes también están vaciando y ajustando. Hablar de «bienestar» y salud mental sin recursos para garantizarlos es una hipocresía y lleva a la reproducción social de la violencia que está siendo reflejada también al interior de las comunidades escolares y que impacta en particular en lxs docentes a quienes se desprestigia y sobreexplota cotidianamente.
Esta ley pretende también impactar en la reforma de formación docente para enseñar a lxs estudiantes a «controlar» sus emociones suponiendo que es de ese modo que se alcanzaría el bienestar. Esto implica que, si en las escuelas no se logra el «bienestar», se podrá responsabilizar una vez más a la docencia por no haber sido “eficaces” en dichas enseñanzas, desresponsabilizando a los gobiernos por no garantizar derechos básicos como una alimentación adecuada, el acceso a la salud mental con el personal necesario, y por ser los que nos llevaron a esta situación de pobreza, miseria y crisis social que estamos viviendo.
En las escuelas secundarias piloto de la reforma educativa «BA Aprende» implementada por el gobierno de Macri, ya se está llevando adelante esta línea y se está obligando a los docentes a evaluar a sus alumnxs en habilidades socioemocionales, como por ejemplo la «autorregulación», con graduaciones calificativas. Esta propuesta parte de un modelo individualista de sociedad. Nada debe ser disruptivo, todo debe ser controlado y sin conflicto.
La ESI sí trabaja verdaderamente con las emociones, pero en tanto las mismas son efecto de los vínculos y relaciones sociales. Si en las escuelas hay tensiones, no es porque la gente no se puede regular es porque las relaciones sociales y la situación social generan tensiones y las escuelas son cajas de resonancia de esa realidad. El trabajo desde la ESI y la Pedagogía Feminista contribuye a incentivar en lxs estudiantes el desarrollo de una conciencia y sensibilidad reflexiva y colectiva sobre emociones, sentimientos y sensaciones, un trabajo sobre los vínculos saludables que implican un reconocimiento de las verdades que se plantean y donde el “yo te creo” es un eje fundamental para el desarrollo de la empatía y para abordar problemáticas traumáticas que nuestrxs estudiantes pueden estar viviendo.
