Desde Ademys nos declaramos en estado de alerta y repudiamos el intento del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, de dilatar, reubicar o invisibilizar la tradicional Marcha del Orgullo al desautorizar cualquier acto público entre el 6 y el 13 de noviembre. Esta pretensión de suspender la movilización, bajo la excusa de la agenda y el operativo oficial por la visita del Papa, constituye un claro intento de censura que busca acallar nuestras voces en la Ciudad de Buenos Aires.
Los supuestos problemas de “logística” y “seguridad” resultan poco creíbles viniendo de Jorge Macri, quien organiza operativos descomunales en los accesos a la Ciudad y en los barrios populares, colabora con la represión de las fuerzas federales en las protestas y ejecuta desalojos violentos sistemáticos que dejan a familias en la calle, además de violentar a los vendedores ambulantes. Es evidente, entonces, que detrás de los aparentes “problemas organizativos” se esconden decisiones políticas. ¡Nuestras luchas y nuestras banderas de protesta no se negocian con los gobiernos de turno ni con la Iglesia!
Este no es un hecho aislado: la política del Gobierno de la Ciudad marcha en perfecta sintonía con los ataques del Gobierno nacional de Javier Milei contra las mujeres y la comunidad LGTBIQ+. Ambas gestiones avanzan sistemáticamente contra la Educación Sexual Integral (ESI), persiguen a las niñeces y adolescencias trans, recortan los presupuestos de los programas contra la violencia de género y vacían la salud y la educación pública.
Cuestionamos fuertemente las declaraciones reaccionarias de la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio, quien junto a Macri encabeza el ataque a los contenidos curriculares de la ESI en las escuelas porteñas, sumándose al discurso negacionista y antiderechos que hostiga a la diversidad.
Como trabajadorxs de la educación, sabemos que las escuelas suelen ser el primer espacio de escucha y contención frente a las violencias machistas y la discriminación. Defendemos una ESI laica, científica y con perspectiva de género en cada aula. Por ello, exigimos la separación de la Iglesia del Estado, una institución que se ha opuesto activamente a la conquista de derechos fundamentales como el matrimonio igualitario, la ESI y la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
La Marcha del Orgullo se mantiene. El orgullo nació como una revuelta contra la represión y la persecución estatal, y nos movilizaremos con esa misma fuerza.
¡Abajo la agenda de ajuste y persecución de Milei, Jorge Macri y sus aliados antiderechos!
Llamamos a toda la docencia, a los centros de estudiantes y a las organizaciones sociales, políticas y del movimiento LGTBIQ+ a organizarse y copar las calles.
¡EL 7 DE NOVIEMBRE SEAMOS MILES EN LAS CALLES!
¡FUERA LA IGLESIA DE NUESTRA EDUCACIÓN!
¡SEPARACIÓN DEL ESTADO Y LAS IGLESIAS!
¡A los antiderechos los frenamos con organización!
