Este jueves 23 de abril realizamos una reunión virtual abierta a toda la docencia a las 18 hs.
- Para organizarnos ante las amenazas y violencia en las escuelas.
- La policía en las escuelas NO es la solución
- Tenemos que rechazar el protocolo violento de Macri
- Exigimos espacios genuinos y permanentes de intercambio para que se escuche la voz de lxs docentes y lxs estudiantes.
Desde la semana pasada, en diversas escuelas de CABA -de distintos niveles- se diseminaron violentos mensajes amenazantes, algunos sobre posibles tiroteos escolares.
En un clima de creciente violencia y de ruptura del tejido social, la escuela no sólo no queda al margen del vendaval: es una de las principales cajas de resonancia de la crisis y la descomposición. Asistimos a la proliferación de discursos racistas, discriminatorios y violentos hacia distintos colectivos, emanados desde las más altas esferas del poder.
Las niñeces y adolescencias siguen siendo blanco de las razzias y el maltrato estatal.
La ciudad más rica del país vacía de recursos la escuela pública, donde se precariza la labor docente y de los equipos profesionales, donde se recorta en salud y es imposible para las familias conseguir un turno para atender a las graves situaciones de salud mental en niñeces y adolescencias; donde los EOE, ASE y DOE no dan abasto, donde se despide al personal de las Defensorías del Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, donde se persigue a quienes defendemos la ESI, las políticas de Memoria y reconstrucción de lazos sociales; las herramientas para enfrentar los efectos de la crisis son cada vez menos.
Jorge Macri en conferencia de prensa responsabilizó a las pibas y pibes -y sus familias- de la situación. Además defendió un protocolo violento que habilita a la policía a entrar a las escuelas y tener contacto con nuestrxs alumnxs.
Tenemos que organizarnos para poner la responsabilidad donde corresponde, que es en el gobierno.
Exijamos que el ministerio de educación realice jornadas de debate y reflexión sobre estos hechos junto a la comunidad educativa. La respuesta no puede dejarse en las manos de las escuelas de manera individual. Tampoco puede ni debe ser la intromisión de la policía ni la instalación de una lógica represiva en la vida escolar la solución.
Exijamos el fortalecimiento de las áreas de salud y los equipos profesionales, con más presupuesto y más personal, que nos permita tejer redes de atención ante diferentes problemáticas.
Rechacemos las salidas reaccionarias y autoritarias, que son el origen del problema y no su solución.
