¡Basta de femicidios! ¡Ni una mujer menos, ni una muerta más! Si tocan a una, nos organizamos miles

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Este 16 de marzo se cumplen diez años de reclamar la aparición con vida de Florencia Penacchi, joven oriunda de Neuquén que se encontraba estudiando la carrera de Economía en la UBA y fue secuestrada y desaparecida en el 2005. Al mismo tiempo que se organizaban actividades en la Capital y la Provincia de Neuquén, salió a la luz la terrible noticia de la aparición del cuerpo de Daiana en una zona fabril de Llavallol, partido de Lomas de Zamora. Daiana había salido el pasado viernes de su casa en la Paternal para ir a una entrevista de trabajo en Palermo y nunca volvió.Hace una semana cuando se conmemoró el Día internacional de las mujeres trabajadoras, gritamos bien alto por todas las mujeres desaparecidas y contra las redes de trata y prostitución: «Las seguimos buscando, las queremos con vida». Sabemos que tanto los funcionarios políticos, como los jueces y fuerzas represivas del Estado forman parte de estas redes, como proxenetas o clientes VIP, cuando no encubren su funcionamiento en la más completa impunidad. Por eso exigimos el desmantelamiento de todas las redes de trata.Además, ante el crecimiento alarmante de femicidios -uno cada 30hs- al que hoy se suma el de Daiana, la marcha reclamó la declaración de Emergencia en Violencia de Género a nivel nacional y exigió que haya presupuesto para esa ley, como también la creación de refugios, contención médica y psicológica y trabajo genuino para las mujeres víctimas.¡Basta de femicidios! ¡Ni una mujer menos, ni una muerta más! Si tocan a una, nos organizamos miles.Este 24 de marzo volveremos a marchar contra la impunidad de ayer y de hoy, porque no nos alineamos con los fiscales encubridores del atentado en la AMIA, la justicia que falla contra el pueblo trabajador y defiende a los que nos explotan y oprimen. Pero tampoco con los organismos del estado que ejercen permanentemente la violencia institucional y el gobierno que reprime y criminaliza la protesta social, que sostiene la policía del gatillo fácil, las patotas de la burocracia y los servicios que infiltran nuestras organizaciones, mientras regentean prostíbulos.  

 

Comisión de Mujeres Trabajadoras de la Educación de Ademys